Quiero reformar una casa ¿Qué es mejor, Hipoteca o préstamo?

Cuando tomamos la decisión de comprar una vivienda y necesitamos financiación para ella, indudablemente lo primero que hacemos es buscar información sobre cuál será la mejor Hipoteca en función de nuestras características personales.

 

Pero ¿qué ocurre cuando lo que queremos es reformar una casa? ¿Qué será mejor solicitar un préstamo hipotecario o al consumo?

 

Sabemos que este es un tema de interés entre muchos de nuestros lectores por eso queremos dedicar el post de hoy a aclarar estas dudas.

 

 

Hipoteca vs Préstamo al Consumo

 

Imaginemos que tenemos una casa en propiedad de la que solo podemos aprovechar la fachada. Esto significa que prácticamente tendremos que construirla de nuevo. En un caso así además tendremos que incurrir en una serie de gastos como un proyecto de arquitectura, licencias, permisos y otros servicios adicionales.

 

¿Qué nos convendrá más, solicitar una hipoteca o un préstamo al consumo?

 

A primera vista resultará más ventajoso la solicitud de una hipoteca, sin embrago, las entidades bancarias por lo general ofrecen operaciones hipotecarias para la compra de una vivienda basadas en el valor de tasación.

 

¿Cómo valorar la tasación de un inmueble sobre el que queremos hacer una reforma si aún no conocemos cuál será su resultado?

 

La mayoría de las entidades financieras de nuestro país comercializan préstamos hipotecarios cuya finalidad es la reforma y rehabilitación de una vivienda. Para ello tienen en cuenta el valor de tasación que el inmueble tenga en ese momento.

 

¿Qué requisitos se deben cumplir para incluir el valor de la reforma dentro de la tasación?

 

1- Poseer la licencia de obra de inmuebles junto con determinados derechos para finalidades financieras concretas.

 

2- Las obras se realizarán conforme a un proyecto visado por el colegio profesional que corresponda.

 

3- Dicha obra debe de abarcar al menos el 50% de la superficie edificada antes de su inicio, independientemente de si se alteran o no sus elementos estructurales.

 

4- El coste presupuestado de las obras alcanzará al menos el 50% del valor de reemplazamiento bruto de la edificación (excluido el valor del terreno).

 

 

¿Qué ocurre si al finalizar la reforma, el valor de tasación se incrementa?

 

En este caso, la entidad bancaria podría considerar la concesión al solicitante de un préstamo por mayor importe siempre y cuando las condiciones financieras y el perfil crediticio lo permitan.

 

Conclusiones

 

La opción de solicitar un préstamo hipotecario para la reforma y rehabilitación de una vivienda suele ser la opción más rentable como clientes ya que el tipo de interés que soportaremos será bastante inferior al de un préstamo al consumo.

 

Por otra parte dispondremos de un mayor plazo de tiempo para su amortización.

 

También debemos de tener en cuenta que en caso de elegir una hipoteca para nuestra reforma, los gastos de formalización que implica son superiores a los de un préstamo al uso.

 

En cualquier caso, lo primero que tendremos que pensar es en el volumen que queremos que alcance la rehabilitación. No será lo mismo realizar una simple reforma como pintura o un lavado de cara que afrontar una rehabilitación integral.

 

Los importes a solicitar serán bien distintos y las soluciones financieras también.

 

También en un caso de reforma y rehabilitación tendremos que tener en cuenta aspectos como qué cantidad de fondos propios estamos dispuestos a aportar, qué cantidad de financiación vamos pedir y también si existe algún tipo de subvención de la que nos podamos beneficiar para la ejecución de nuestra obra.

 

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Diana Pardo

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